Friday, December 01, 2006

ANGUSTIAS INICIALES


(I) 1973


La pared larga, gris, humedecida,
triste de sombra,
con ojos ciegos y rejas enmohecidas.
En sus entrañas
el futuro encadenado,
vibra.
Abajo, los guardias guardan su guarida.
Allá en lo alto
del muro que comienza a derrumbarse,
al borde de la cornisa limitante,
una paloma blanca
inamovible,
espera...

Montevideo julio 1978


(II) 1975

Compañero:
sufro contigo el gris,
el frío y la humedad
de esta noche de dos por uno,
rincón oscuro.
Te sé y te siento firme.
Te aseguro
que poco falta ya para los niños,
la luz, la risa,
la vida, la alegría.
Somos miles,
somos millones.
Incontables puños traen el día
y uno es el tuyo.
Compañero, vendrá el día.

Montevideo, julio 1978



(IV) Nostalgia y rabia.

Lejos estoy de mi tierra amordazada,
lejos de aquellos que son mi día a día,
lejos de la tristeza de tantos compañeros,
firmes y libres aun en la agonía.


Pero sintiendo siempre en mis entrañas secas,
el frío y dolor de todos los que esperan.
¿Acaso piensan las bestias que habrá olvido?
Nadie olvida, a todos deben cuentas

Cerca esta ya la hora de las risas,
cerca el amor, el llanto de alegría,
cerca el ciclón que volteara la muerte,
cerca los puños que obligaran la vida.

México 1980



(VIII) Cara tristona.

Tan grande la cruz,
tan pequeña la espalda.
Su amor, cuotificado,
semanal, castrado.
Sus seres mas queridos,
tras un vidrio, alejados.
- "Abuela: ¿Por que papá esta lejos,
por que no esta en mi casa?"
De seguro cambiaremos los tiempos,
pero sus ojos tristes
delataran por siempre
su niñez desgarrada.
Entonces le pregunto
dígame, sinceramente:
¿Puede usted olvidar?
¿Podrá olvidar por siempre?

México 1980



(XII) Sus esencias.

Simón Artigas, José de San Bolívar,
el cura Martín, Hidalgo, Morelos y los otros.
¿Acaso importa el orden en nombres y apellidos?
¿Que quedo de aquellas ideas, de los conceptos?
Por que razón hoy solo el Fondo y el Mercado,
Bancos, ganancias, planes, monopolios.
Que fue de la igualdad entre la gente,
para que tanto sufrir y tanta muerte,
son toneladas de palabras huecas, sin raíces.
No nos repitan "somos un solo pueblo"
dejen que lo podamos sentir, sentir un poco,
solo un pequeño poco.
Que por allí aquellos volverían en pura esencia,
eso iniciaría todo, eso seria suficiente.
Sentir,
quizás esa fue la chispa que hoy nos falta,
la que se perdió en el tiempo.

¿Sabes?, solo me consuela la certeza,
de que en aquellos tiempos hubo fuego.

Venezuela 1991


(XV) El que se fue, nunca vuelve.

La distancia es tan extraña hermano,
es un no estar distinto,
diferente, permanente.

Una voz al teléfono,
letras en papel,
sin piel, sin olor, sin presencia.

Imágenes detenidas en el tiempo,
que ya no suman minutos, días ni años,
fotos fijas, de lo que ya no existe.

Entonces, volver a que,
si ya no.
Otro vuelve y otro ve.

Partir es morir un poco dicen,
pero mi hermano,
partir,
es morir,
digo yo.


Venezuela 1991


Poema cinco. Poemario de la infamia.
(Para todos los N.N. nuestros, y los otros.)

Por un barranco inmenso vas cayendo,
permanentemente cayendo hacia la nada
y yo desesperado, en lo mas alto,
te miro caer sin poder ayudarte,
me veo gritando tu nombre horrorizado
intentando sostener tus manos
con las mias.
Después la historia se repite inalterable,
y con el eco del grito en los oídos
despierto a la realidad de un nuevo día
bañado en el sudor, falto de aire.
Para la ciencia fría todo es muy claro:
Un caso típico de sueño recurrente,
y es objetivamente cierto,
cierto desde aquellas sirenas tan cerca de tu casa,
cuando corrí cuadras y cuadras cual demonio,
para enterarme al llegar que ya no estabas
que te habían llevado sin destino
a un viaje sin retorno.

¡Que violenta metamorfosis a N.N.
de nuestra juventud sin odio!,
desde entonces si, las recurrencias.
Pese a todos los años que han pasado,
a tantas sillas vacías y a mis canas,
en cuanto el cansancio me domina
veo en sueños tu cara joven, sonriente,
tu cuerpo que cae en ese abismo inmenso
y como jamás he de rendirme
vuelve a intentarlo mi tozuda esperanza
quiero tenerte en mis brazos,
regresarte, protegerte,
pero ¡maldicion!
mis manos, mi amor,
jamás te alcanzan.

Montevideo, diciembre de 1993


Poema siete. Poemario de la infamia.
(A todos los estudiantes nuestros.)

Tu sonrisa permanente iluminaba
el camino rutinario,
hacia los bancos gastados,
del liceo estatal estudio obligatorio.

Tu cuerpo quinceañero convertía
el gris de la calle y de las casas,
en un jardín de múltiples olores,
con flores sin fin, multicolores.

Tu vida misma era sin quererlo,
motivo de cambio para todos,
sentíamos que tenias algo especial,
algo que esta predestinado a pocos.

A los golpes maduramos brutalmente,
los marciales setentas torturantes
fomentaban traidores "no te metas",
perdimos la juventud, en alguna calle.

Por ultima vez, te vi cantando,
entre banderas rojas y luces de colores,
una marea de vida caminando
en épocas que aun serian peores.

Después...solo silencios,
solo esperanzas entre caminos ciegos,
informes oficiales,
mentiras, desalientos.

Aunque tu ya no vuelvas,
aunque estemos ya viejos,
seguirá tu sonrisa iluminando,
las cuentas impagas, los tozudos recuerdos.

Montevideo, diciembre 1993.


Poema diecisiete. Para el Poemario de la infamia.

A pesar que la distancia,
el transcurrir del tiempo,
las situaciones nuevas
vuelvan borrosos los recuerdos
y amarillo ocre las imágenes,
el precio que pagamos fue muy alto
y por aquellos que perdimos en la marcha
y por los que vendrán y no lo saben,
a no olvidar compañero,
no se debe.
Olvidar, compañero,
no se puede.


Montevideo, abril 94.



Poema veinticuatro. Para Vivenciales.

Siempre tengo el temor
de no saber trasmitir a quien me siga
en el permanente recambio de la historia
mas que las alegrías que vuelven solas,
las gruesas equivocaciones que nos hacen,
tropezar otra vez la misma piedra.

No poder generar en las cabezas jóvenes,
los principios mas altos de la especie,
las jerarquías mas nobles de principios,
la mayor humildad de jerarquías,
el amor gigante a los humildes,
ese gigante amor, primordialmente.


Montevideo junio 1994